Al Rojo Vivo. Un crimen, la reducción del presupuesto federal  a los estados

Al Rojo Vivo. Un crimen, la reducción del presupuesto federal a los estados

Por Mar Morales

Solo en México: en plena contingencia sanitaria debido a la pandemia por covid-19, el Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) que envío el Ejecutivo Federal para su aprobación al Congreso “castiga” a los estados con una disminución significativa en los recursos   que sirven para atender aspectos básicos de la vida de las personas, como son educación y salud.

Y es que, como he dicho en distintas ocasiones, al presidente le puede más el coraje ancestral hacia todo aquel que milite en un partido distinto al que él pertenece (sí señores, aunque cuando a  conveniencia se desligue, López Obrador es morenista), de tal forma que no importa si se lleva entre las patas a la población con tal de salirse con la suya y demostrar que él es quien “las puede”.

Las cosas están así.

Para el año próximo varios estados cuyos gobernadores pertenecen a algún partido que no es Morena,  recibirán una reducción en sus recursos como no se había visto anteriormente, es decir, y para hablar en cifras negras, se pretende una reducción de más de 108 mil millones a varios estados en relación a este casi finado 2020.

Y sí, si lo que está usted pensando, querido lector, es que los estados más castigados son aquellos cuyos gobernadores se aglutinan en la llamada “Alianza Federalista”, pues no anda nada equivocado.

Precisamente el estado de Guanajuato, cuyo gobernador, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, es considerado de los “rebeldes” que se le han subido a las barbas al presidente, se vio castigado con una reducción de 7 mil millones de pesos.

Y así podemos ir contando.

Lo lamentable es que, por increíble que parezca, el inquilino de Palacio Nacional se cobra, muy a la mala, las “faltas de respeto a la investidura presidencial” que según su óptica han tenido los miembros de la Alianza Federalista y perjudica, demasiado, a los ciudadanos de a pie que no tienen vela en el entierro y que están ávidos de ver mejoras en su calidad de vida, sobre todo en estos tiempos aciagos que vivimos a nivel mundial.

Qué pronto se olvida el estandarte de campaña, ese que parecía estribillo de “por el bien de todos, primero los pobres” cuando está en puerta un proceso electoral y estamos sumergidos en la peor crisis económica de la que tengamos memoria.

Si lo que se pretende es que los ciudadanos se sientan traicionados por el gobernador de su estado al ver los pocos recursos con los que se cuenta y se vayan con la finta de que solo Morena puede ser su salvación, el tiro puede salir por la culata.

Si hablamos de Guanajuato, tomando de nuevo el ejemplo, sabemos de sobra que la entidad está metida en tremendos problemas de inseguridad y si no alcanzan los recursos para solventar este y otros temas, podemos tener alguna sorpresa nada agradable y muchas cosas que lamentar.

Recuerden que cuando el hambre aprieta la fiera despierta y en el caso de las ya muy cercanas elecciones intermedias se puede repetir lo ocurrido en este año en Hidalgo y el dinosaurio puede volver a coletear.

Esperemos que en los legisladores quepa tantito la cordura y no aprueben una reducción de esas dimensiones al dinero de las personas que nada tienen la culpa de las desavenencias entre el presidente con los gobernadores y que recuerden, aunque sea por un momento, que al igual que el primer mandatario, son empleados de aquellos que los favorecieron con su voto.

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