DESDE LA PARROQUIA. Chiqui Yunes se va… y no por la puerta grande

DESDE LA PARROQUIA. Chiqui Yunes se va… y no por la puerta grande

por Mar Morales

SI PENSARON QUE EN ESTAS CAMPAÑAS en nuestra ciudad Antonio Del Río Argudín se llevaba las palmas como el personaje más  nefasto, lamento decirle que se equivocó,

Miguel Ángel Yunes Márquez, mejor conocido como chiqui Yunes, hoy hizo tremenda pataleta y acusó al gobierno estatal de quererlo bajar a la mala por “miedo al ver que va a ganar”.

En un video que subió a sus redes sociales, el obstinado y berrinchudo hijo del ex gobernador del mismo nombre y hermano del actual alcalde dijo que su campaña será suspendida mediante una treta orquestada en el Tribunal Electoral del Estado.

No solo se le fue a la yugular al actual gobernador, barrió con jueces y magistrados, a quienes tachó de corruptos y de estar al servicio del estado.

Seguro ya sabía que tenía todas las de perder y lo iban a bajar de la contienda por no cumplir con los tres años de residencia  en la ciudad, tal cual lo marca la Constitución Local del Estado de Veracruz en su artículo 69, así como Ley Orgánica del Municipio Libre en el artículo 20, donde se lee que para ser Presidente Municipal se debe “ser ciudadano veracruzano en pleno ejercicio de sus derechos, originario del municipio o con residencia efectiva en su territorio no menor de tres años anteriores al día de la elección”.

Ocho horas después del citado video con duración de poco más de cuatro minutos, los magistrados decidieron por unanimidad retirarle la candidatura por este motivo.

¡Zas!

Si de por sí cuando grabó el video el chiqui se ve que estaba bien de malitas, no quiero imaginar cómo estará ahora.

 Ese es el problema de actuar con el hígado y quererse quedar con la candidatura panista.

De nada le sirvieron los sillazos del ya célebre Día del Amor en el Club de Leones para quitarse del paso al joven Rementería.

Ahora ya lo bajaron y aunque acuda a las instancias federales como amenazó, nadie le quitará que ante la gente se exhibió como mentiroso, embustero, oportunista y malandrín.

El desprestigio no se quita con agua y jabón.

QUE NECESIDAD, dijera el clásico, si ya se lo había advertido Joaquín Guzmán, no El chapo, el dirigente estatal de su partido, cuando dijo que si lo querían imponer iba a perder porque no tenía facultades para ser candidato y recordó que precisamente en la elección para gobernador, sí, en esa en la que también perdió, tenía residencia en Boca del Río, específicamente en el fraccionamiento Costa de Oro.

Si usted recuerda yo se lo dije aquí en este espacio en noviembre del año pasado, cuando hasta Marijose Gamboa estaba a nada de darle algo y dijo que su dirigente no era nadie para decir a quien iban a elegir para candidato a alcalde.

SI YA SABIA, insisto, para qué se mete.

Pero le encanta hacerse como el tío Lolo.

QUE GRAVE me parece, y perdone usted que se lo diga de sopetón, que en su video de más de cuatro minutos,   amenace que “en Veracruz no gana Morena” y asegure, en tono demencial, que    ”es la decisión ya tomada por los veracruzanos de elegir a quien ellos quieren que sea su alcalde”.

Ay nanita.

¿Son mis nervios o ya enloqueció? 

O se quiere hacer el vidente o ya tenían orquestado un fraude que se escurrió como agua entre las manos porque la ley es la ley aquí y en China.

Lo malo es que se tira al piso e incita   a sus simpatizantes a tomar las calles, a defender la democracia, a no permitir imposición…

No faltará el pirado que quiera salir con antorchas o con alguna imagen religiosa a proclamar la victoria del mártir del gobierno, del incomprendido, del joven talento cuyas alas se cortaron para permitir que los “malosos” se apoderen de la voluntad del pueblo y destierren a  aquel que era el único hálito de esperanza en nuestra ciudad. 

No se ría. Puede pasar.

EL PUNTO ES QUE el chiqui no va.

Y si aparece después, en una semana, con un amparo, con una bola de gañanes pseudo abogados defensores a dizque representar y defender la voluntad popular, nadie se la va a comprar.

El chiqui no es un mártir, anótele bien.

Es un tipo presuntuoso, soberbio, que se sintió protegido por un apellido bastante venido a menos y que le quiso jugar al valiente y sobre todo, quiso verle la cara a los ciudadanos de buena fe que le iban a regalar su voto.

Ojalá tenga pudor y no haga más panchos.

Que tome un vuelo a París, donde vivió hasta el año pasado junto con su familia.

O que se vaya donde quiera irse pero que no azuze a la gente, que no perturbe la paz. Es de bien nacidos aceptar la derrota y de nuevo le tocó perder.

Ni hablar.

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