Desde La Parroquia. También tembló la señora Yunes

Desde La Parroquia. También tembló la señora Yunes

Por Mar Morales

No sé usted pero a mí el susto del sismo mañanero me dejó atarantada hasta pasado el mediodía.

Así es la vida, y lo efímero de la vida.

De un momento a otro todo puede cambiar. Por fortuna solo quedó en el susto.

Pero conozco a algunos que del susto les puede durar algún tiempo más.

Ayer me llegó un chisme que de inmediato corrió como pólvora, aunque no fuera precisamente nuevo.

Ya sabemos que Miguelito el destronado tiene una relación extramarital con una mujer de nombre Miriam Jurado, que ha hecho pasar miles de corajes a la señora Lobeira porque por más que le ha pedido a su ilustre marido que la deje, el otro se empecina a meterla hasta en la sopa y sin moral alguna le ha dado encargos y puestos burocráticos que le han llenado los bolsillos de dinero.

Dejando muy claro que la vida personal de la gente no es algo que me quite el sueño, en este caso sí me desveló porque dejé correr la imaginación en un escenario tan descabellado como posible.

¿Se imaginan que la elección en el puerto jarocho se tenga que repetir y debido a que los Yunes, ninguno de ellos podrán volver a competir, lanzaran a doña Miriam como candidata panista a la presidencia municipal?

Antes que me tache de loca o de ociosa (de las dos cosas tengo mi buena dosis, lo acepto) respire profundo e imagine el escenario. Puede pasar.

En esa familia nadie tiene dignidad.

Lo que sí tienen es hambre de poder y de seguirse enriqueciendo a costa de lo que sea. 

Si Miriam ha aceptado conchudamente y sin pudor ser la segunda de a bordo en la vida del muy venido a menos Miguel, ¿por qué no iba a aceptar la propuesta de  ser alcaldesa y de este modo continuar perpetuando la avaricia y negocios turbios de una familia que al final del día le ha mantenido sus lujos y su ostentosa forma de vida?

En este escenario ya no me da la imaginación para ver al Chiqui Yunes trepado en el templete con el celular en mano haciendo sus patéticos “live” en redes sociales levantando la mano de su querida y cercana “amiga”, pero puede pasar.

Tampoco quiero imaginar a doña Paty detrás del marido y al lado de su  “suplente” enarbolando la bandera de la solidaridad femenina, diciendo que las mujeres estamos unidas y que vamos a la par de los hombres. Se lo juro, me da náuseas.

Pero viendo la poca dignidad, la poca vergüenza de todos estos patéticos personajes, todo es posible.

A la señora Lobeira le debe salir bien caro no solo el psiquiatra, también los calmantes y los antiácidos de saber que ha sido el hazmerreír de tanta gente que al verla en la calle sabe que su familia es una farsa.

Ah, pero son virtuosos, refinados, religiosos y antiabortistas porque defienden la vida… aunque su vida sea tan miserable.

Disculpe usted el desborde de mi imaginación que derivó en pocas horas de sueño y que culminó con el tronido de la tierra e insisto, tácheme de loca pero a mis años, he visto de todo.

El temblor de ayer seguro sacudió más a la señora “de“ Yunes después de ver la foto de su cuñado, el actual alcalde, al lado de su rival de amores.

Sé que a doña Paty no le preocupa en absoluto mi consejo, pero un poco de dignidad no le vendría nada mal.

Ya bastante ha hecho el ridículo al alcahuetear al nefasto de su marido y lanzarse a una  candidatura para defender discursos pseudofeministas que en su boca suenan tan mal, ya que el juez por su casa empieza y la de ella es una ruina total.

¿Me equivoco?

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