El Verdadero Veracruz. Las escuelas en tiempos de covid

El Verdadero Veracruz. Las escuelas en tiempos de covid

Por Mar Morales

Me acuerdo, no me acuerdo, ¿qué año era aquel?”.

Esta frase de José Emilio Pacheco en Las Batallas en el Desierto está ni mandada a hacer para recordar aquellos tiempos en que los alumnos iban a la escuela y se sentaban en su pupitre a escuchar al profesor.

Y es que con la pandemia que estamos viviendo, tal parece que el mundo se ha detenido.

Yo sinceramente ya la cuenta perdí de los días que tenemos en ¿cuarentena? Y por supuesto entiendo que los niños no la están pasando de lo mejor, pues desde marzo, cuando se dio el anuncio  de que “se adelantaban las vacaciones de semana santa” por la emergencia sanitaria los 25.4 millones de estudiantes de educación básica que empezaron el ciclo escolar en agosto de 2019 se quedaron como “el chinito” (“milando, milando”) sin volver a sus bancas, a sus clases y a convivir con sus compañeros.

Sin duda, para muchos, fue motivo de celebración, pero a estas alturas ya no están precisamente en el paraíso, porque aunque se supone el ciclo se continúo de manera virtual, nada ha vuelto a ser igual.

Pongamos los números fríos.

En el ya lejano (e inconcluso) ciclo escolar 2019-2020 ese universo de alumnos estaba dividido en  232,876 escuelas, de las cuales 198,348 son públicas y 34,528 privadas. (El Financiero), por  lo que la lógica y la realidad nos indican que los que en verdad pudieron continuar  con la educación a distancia fueron aquellos que contaban en casa con al menos una computadora, energía eléctrica y conexión a internet, cosa que, aunque para la mayoría parece muy al alcance, en las cuentas tristes fueron muchos, demasiados los niños que se quedaron a medias.

Y ya inicia el nuevo ciclo escolar.

LA BRECHA SOCIAL

Suena espantoso, pero es real. Sin minimizar el esfuerzo que dicen hacer las autoridades federales y estatales para hacer llegar la educación pública a todos los estudiantes sin importar ni su ubicación  ni su nivel socioeconómico nos situamos en un momento en que para poder estudiar hay que tener al menos dinero para tener una pantalla de televisión en casa. ¿Y los pobres entre los pobres?  Pues quizá tendrán que esperar a que la escuela rural pueda abrir de nuevo las puertas.

Y no solo eso. La migración de alumnos de escuelas privadas a públicas se está dando en forma alarmante, ya que la terrible crisis económica ha pegado duro a un gran número de la población, que no tendrá forma de pagar una colegiatura, por  mínima que esta sea, lo que nos indica que estudiar en nuestro país, puede ser ya una cuestión “de clases” y solo quienes tienen el poder adquisitivo no verán afectada su educación.

URGEN APOYOS PARA TODOS

 La pandemia nos agarró en curva y de bajada y por desgracia  los niños y jóvenes pertenecen a los grupos más afectados, porque se trata, nada más y nada menos, que de su futuro y de su educación.

En días pasados el presidente López Obrador mencionó que se estudia la posibilidad de apoyar a los colegios particulares para que no  se vean tan afectados en su economía.

La idea no es mala, pero ¿por qué no dar un estímulo económico también a aquellos padres y madres que deben salir a trabajar (algunos con todo y pandemia no han estado en casa) y dejarán solos a sus hijos solos en casa tomando clases a distancia?

¿Por qué no donar televisiones en buen estado a alumnos de comunidades apartadas para que no pierdan clases?

Estas son solo algunas dudas que me surgen, sin dejar de mencionar la preocupación que me da el posible desempleo de docentes y personal administrativo de las escuelas, sobre todo las privadas, que al no tener completa la plantilla estudiantil, tengan que cerrar. Del aprendizaje deficiente por no asistir a clases, mejor no hablamos, porque es definitivo: nada como aprender  en un grupo, en una escuela, con un maestro.

Por supuesto que no es por gusto, esta situación es extraordinaria e inédita. Pero el reto que tienen las autoridades sanitarias y educativas es enorme.

Ni se puede regresar a clases ni se puede aprender igual  y estamos, como nos dicen, en una pandemia larga.

Vamos a estar atentos.

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